Si has probado todo lo que se te ocurre
para mejorar la relación con tu hijo adolescente y nada parece funcionar, desde
aquí voy a ayudarte a que mires la realidad desde otra perspectiva, y quizás
viéndola desde otro ángulo te parezca diferente y se te ocurran cosas nuevas
que puedes intentar. Si no se te ocurren, te daré algunas ideas.
Solo siendo conscientes de la realidad
como realmente es, tenemos opción de cambiarla. La fuerte carga emocional que
va implícita en la labor de educar a nuestros hijos, hace que con frecuencia
tengamos una visión distorsionada de esa realidad, y por lo tanto apliquemos
soluciones que no son las adecuadas a las circunstancias que queremos mejorar;
por eso no funcionan.
La paternidad en general es una aventura
apasionante. Cada etapa en la vida de los hijos demanda de los padres cosas
diferentes. Pero lo que hace que esa aventura apasionante sea a la vez un gran
reto, es que nos confronta con una pregunta que no podemos obviar, pero que con
demasiada frecuencia contestamos de forma inconsciente: ¿Cómo quiero yo educar
a mis hijos?
De la respuesta que demos a esta pregunta dependen muchas cosas importantes, entre otras la calidad de la relación que mantendremos con ellos. Si no nos hacemos esta pregunta de forma consciente, educaremos a nuestros hijos de la misma forma que nosotros fuimos educados por nuestros padres: con los mismos aciertos pero sin duda, y esto es lo importante, también con los mismos errores.
De la respuesta que demos a esta pregunta dependen muchas cosas importantes, entre otras la calidad de la relación que mantendremos con ellos. Si no nos hacemos esta pregunta de forma consciente, educaremos a nuestros hijos de la misma forma que nosotros fuimos educados por nuestros padres: con los mismos aciertos pero sin duda, y esto es lo importante, también con los mismos errores.
El que la educación de tus hijos
adolescentes sea una tortura que aguantas con estoicismo en el mejor de los
casos, o que sea la aventura apasionante de que te hablo, depende sobre todo de
tu actitud.
Y tu actitud la puedes elegir tú en cada momento.
Y tu actitud la puedes elegir tú en cada momento.