miércoles, 2 de octubre de 2013

¿Sabemos lo que queremos?



C: “Tengo un hijo de 15 años que se está juntando con compañías que no le hacen ningún bien. No nos escucha ni a su padre ni a mí. Cuánto más le decimos, más va con ellos… Hemos intentado cambiarle de colegio, prohibirle que quede con ellos, castigarle…de todo. No hay forma. Estamos desesperados, no sabemos ya qué hacer para controlar su conducta…”

Yo: “ Y en qué piensas que te puedo ayudar yo?”

C: …………..

C: ”no sé… “

Yo: ……………...

Yo: ……………….

Yo: ………………

¿Sabes lo qué quieres en tu vida?, ¿cómo quieres que sea tu vida?, ¿qué tipo de relación te gustaría tener con tus hijos? ¿Tienes con ellos la relación que te gustaría tener? Si ahora mismo te diesen un papel en blanco y te pidiesen que describieses en un  minuto cómo sería la relación ideal que te gustaría tener con tus hijos, ¿serías capaz de hacerlo? 

A veces no sabemos lo que queremos en nuestra vida, pero sin embargo esperamos que los demás lo sepan y nos lo digan. No nos damos cuenta de que la vida que tenemos la vamos creando a medida que la vivimos, con nuestras elecciones. Es nuestra responsabilidad, la de cada uno, crear su propia vida. ¿Estás creando la vida que quieres tener? 

Solo creamos la vida que queremos tener cuando la vivimos de una forma consciente. Si vivimos a remolque, en piloto automático, sin pararnos a pensar, dejándonos llevar, sin tomar responsabilidad de lo que hacemos y de lo que no hacemos, sin duda vamos a vivir una vida, pero no será la que nosotros queremos, sino la que quieren los demás.

¿Te gusta la vida que estás viviendo? ¿Te gusta la relación que tienes con tus hijos? Si no te gusta, ¿qué te impide cambiarla? Si nada te lo impide, ¿por qué no lo haces? Solo tú puedes hacerlo. Pero para eso primero tienes que saber qué es lo que quieres.

El primer paso para mejorar las relaciones que tenemos con nuestros hijos, es asumir la parte de responsabilidad que nosotros tenemos en ellas. Las relaciones interpersonales siempre son entre dos personas, y la calidad de las mismas depende de lo que aporten ambas personas a la relación. 

Si no te acaba de gustar la relación que tienes con tus hijos, piensa qué es lo que tú estás contribuyendo a esa relación para que sea como es. Eso que tú contribuyes está en tu mano cambiarlo, y cuando lo que tú aportas sea diferente, la calidad de la relación cambiará.

¿Qué aportas tú a la relación con tu hijo?; ¿te has parado a pensarlo?