C: “Cada vez que mi hijo me dice que no a algo que le pido que haga, me oigo
a mí misma ponerme hecha una furia, de una forma desproporcionada a la negativa
del niño”
Yo: “Por qué reaccionas de esa forma tan desproporcionada?”
C: “No lo sé… Es como que algo dentro de mí me impulsa reaccionar así, como que yo no tengo control
sobre mi reacción”
Yo: “Pues vas por muy buen camino… Eres consciente de que hay un proceso
que se desata sin tu consentimiento. Desde ahí podemos empezar a trabajar”
¿Te pasa a veces que pareces no
tener control sobre tus acciones ante determinados estímulos, que te has
sorprendido actuando ante algunas situaciones de tu vida de forma automática, sin saber bien por qué?;
¿te parece como que no tienes control sobre la forma en que reaccionas?;
¿sientes que querrías hacerlo de una forma diferente, pero hay algo que te lo
impide y a la vez te empuja a actuar en una manera que no te gusta?
El consciente es la parte de
nuestra mente encargada de razonar, analizar, criticar, pensar, y por último
aceptar o rechazar una idea. Una vez aceptada, sea la idea verdadera o falsa, pasa a la mente subconsciente que la almacena en forma de conocimiento
válido, que no dudará en utilizar llegado el momento.
La mente subconsciente no
analiza, ni piensa, ni tiene capacidad de rechazar una idea por considerarla
errónea. Solo asume como verdadero todo lo que la mente consciente acepta.
Cuando ante una situación concreta actuamos de forma consciente, tenemos la capacidad de elegir lo que queremos hacer: estamos respondiendo. La respuesta es libre y por tanto tenemos capacidad sobre ella para modificarla.
Cuando ante una situación concreta actuamos de forma consciente, tenemos la capacidad de elegir lo que queremos hacer: estamos respondiendo. La respuesta es libre y por tanto tenemos capacidad sobre ella para modificarla.
Cuando ante la misma situación actuamos
en piloto automático, lo hacemos desde la mente subconsciente. Estamos reaccionando;
no actuamos libremente. Hay un mecanismo que se dispara y sobre el que no
tenemos control, y por lo tanto, aunque no nos guste, no tenemos la capacidad
de cambiarlo. Cada vez que se dé esa circunstancia, nuestra mente subconsciente siempre aplicará el mismo conocimiento, sin darnos la opción de poder modificarlo. Para modificarlo tenemos que hacerlo consciente.
Para elegir libremente cómo
quieres que sea la relación con tus hijos, tienes que tomar decisiones conscientes.
¿Hay momentos
en los que tienes la sensación de no tener control sobre lo que ocurre? Ahí es
donde debes poner el foco de tu atención. Esos momentos son como las piedrecitas que iba dejando Pulgarcito y te llevarán sin perderte al origen del camino (quizás muy lejano en el tiempo), que te ayudará a entender por qué las cosas son como son. Y cuando lo entiendas, podrás cambiarlas.